
El silencio lo inunda todo. Ni un coche, ni una sola voz, sólo el repiquetear de la lluvia, cayendo sobre una ciudad que se me antoja vacía, insulsa, con sus luces agonizantes, decadentes, parpadeando como ojos asombrados ante algo que no comprenden, enarbolando estoicamente sus colores faltos de significado.
Asomada al balcón soy espectadora privilegiada de este marchito escenario sin más actores que yo misma y mis pensamientos.
Hace frío, pero no quiero volver a la cama. Sé lo que ocurrirá. Ocurre noche tras noche, desde que te fuiste.
Allí, solo me espera tu ausencia, que me abraza intentando reconfortarme, lanzando una promesa al aire, la que me cantará la nana para conciliar el sueño, que nunca llega, sin que antes mis manos recorran el camino que tú marcaste en mi cuerpo, despacio, recordando tu olor, madera noble de árbol antiguo, el sabor a sal de mar que inundaba mi boca al pasear mi lengua por tu piel, mezclando mi saliva con tu sudor, mordiendo, arañando, deseando cada centímetro de ella.
Sé que acariciaré mis pechos casi con vergüenza de admitir que te echo tanto de menos, deslizaré la yema de mis dedos entre ellos, rozando suavemente mi vientre hasta llegar al monte de Venus que tantas veces has conquistado.
Evocaré tu aliento entre mis piernas, emularé el movimiento diestro de tu lengua, las caricias húmedas que me hacen estremecer al notarte paseando entre mis labios, jadeante, cuando se te olvida respirar cediendo al deseo de no terminar nunca de oírme gemir tu nombre.
Entraré con mis dedos en mi ser, deseando que seas tú, deseándote hasta que me duela, y mi cuerpo se arqueará en un orgasmo triste, empapado de tu ausencia.
Mientras, la lluvia sigue cayendo, como lágrimas que yo no me permito derramar, el frío volverá a apoderarse de mi, aún con la piel húmeda de recordarte, sin conseguir apagar del todo el calor que provocas aún sin estar presente.
Volveré a quedarme quieta deseando oír de nuevo tu respiración junto a la mía, y al fin me dormiré, aguardando sentirla una vez más.


Cuaderno de Bitácora del Capitán de la Perla Blanca
Hectrol portafolio
Relatos de Alcoba

Tronca! qué foto más hortera!!! juas juas juas…
Que noooo, que es broma… Sólo pasaba por aquí a dejar un saludete.
^^
Las dos peores cosas del mundo, la soledad y la lluvia!!
Tétrico clima para un buen post.
Me gustó leerte.