
La música aún retumbando en los oídos, el alcohol en la sangre calentando el cuerpo, el ánimo, encendiendo las ganas de reir a pesar de estar empapados por la tormenta que caía furiosa, a pesar del viento helado que parecía querer reventar los huesos desde dentro, uno a uno.
¿Por qué estas cosas solo pasan cuando llueve?
Te miré, me miraste, y ya no importó nada más.
¿Qué mas da lo que ocurra mañana? Hay momentos en los que solo importa el raspar de unas cuerdas de guitarra a lo lejos, la gota de agua que resbala por una cara pálida, el roce de unos dedos que no terminan de entrelazarse…
A veces, sólo importa lo que no se dice, los besos que no se dan, que quedan en una promesa, en un tal vez. El olor a tierra mojada transpasó el asfalto y se fundió con el tuyo cuando me abrazaste. Se perdieron de repente las risas del sábado noche con la lluvia, calle abajo, y un “no puede ser” se adivinó tras el trueno y el relámpago.
Un “lo sé” implícito al estrecharte contra mí y después, solo el canto de las gotas al estrellarse contra el silencio.
Pasó la tormenta, pasó el sábado. En realidad, pasaron muchos sábados, algunos contigo, la mayoria sin ti. Es curioso, hoy llueve y aqui estamos. Hoy me acaricias el cabello y enhebras en él los “te he echado de menos” como flores que lo adornen.
Yo te sonrío con los ojos, y entrelazo tus dedos con los míos. ¿Por qué siempre ocurren estas cosas cuando llueve? ¿Te irás con las nubes de tormenta?
Ahora, como siempre, solo importan las notas que se arrancan a una guitarra a lo lejos, y tus dedos entre los míos, gritando el “ahora si”.


Cuaderno de Bitácora del Capitán de la Perla Blanca
Hectrol portafolio
Relatos de Alcoba

Encuentros, desencuentros, y esa lluvia que siempre nos pone en un humor especial y reflexivo. Si a eso le sumas el sonido de la guitarra, tienes un escrito tan bueno como el tuyo. Saludos.
Muchas gracias por tu amable comentario. Un saludo.