A veces, sólo a veces, las gotas de lluvia no hacen el suficiente ruido
y tu voz se cuela entre ellas.
A veces, entre las manchas de frío, adivino un te echo de menos, pero
procuro no hacerle caso.
Quizá un poco más de tiempo, plegado y guardado para
las ocasiones especiales, me permite vagar por las hendiduras
de tu ausencia
y buscar unos ojos conocidos en el vacío del aire
que me rodea.
A veces el ruido de alrededor me deja volver a oler tu perfume
como si me tendiera la mano y me dijera que en realidad no
es tan malo estar ocupado todo el tiempo.
Pero la luna, y la tormenta y las nubes, y todo eso que me recuerda
a tu presencia me susurran que no es cierto, así que, a veces,
ya no sé a quién creer.
Sin palabras, buscaré pensamientos que me reconforten,
en silencio, devoraré las palabras que definan algo, porque no
sirve de nada intentar dar forma a esto.
Sin imágenes, buscaré esa paz de ausencia total, porque no
soy capaz de seguir soñando sólo a veces…