
Separados en dos dimensiones
tú me saludas sonriendo
yo no entiendo a qué viene tu sonrisa.
Tus ojos son dos estrellas
como en las viejas poesías románticas
pero no me veo en ellos
ya no, hace tiempo.
Dices que me deseas y
miras hacia otro lado,
a la cara oscura de tu dimensión
dividida por el pasillo de casa.
Dices que me amas, que me respetas,
y de eso si estoy segura
pero no me llega la verdad
entre tanto ruido de verdades a medias.
¿Me puedo acercar ahora
o provocaré un cataclismo?
Dices que me deseas
pero mi ropa sigue intacta,
lavada y planchada
en la cara oscura de mi dimensión.
Las cartas dedicadas se han secado
son sólo viejos pétalos demacrados,
tristes recuerdos de tiempos mejores.
Las palabras apasionadas
se han quedado dormidas en pequeños ataudes de agua,
del agua que separa nuestras dos dimensiones,
del agua que recorre el pasillo como un río.
Y una vez mas, una promesa rota
y una vez mas, sin tristeza ni alegria
sigue pasando el tiempo
sigues sonriendo desde el otro lado,
sigues repitiendo lo mismo.
Y una vez mas, he dejado de buscar un puente,
he olvidado el tacto de tu piel
entre el cansancio y el hastío
y las ganas de tenerte cerca.




Cuaderno de Bitácora del Capitán de la Perla Blanca
Hectrol portafolio
Relatos de Alcoba

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