Un día menos, cada minuto que pasa nos acerca un poco más, si cabe.
Te veo sonreír desde una fotografía, y me viene de nuevo tu olor, el calor que emana de tu piel, y te vuelvo a desear un poco más, si cabe.
Vuelve el recuerdo de tu cuerpo nervioso, de esa cabeza que no para de darle tantas vueltas a todo, de esa lucha constante entre quedarte quieto a mi lado y salir corriendo a partir la pana.
Bien, sal corriendo, que ya me quedo a esperarte. Ve a curiosear por la vida, que sé que vas a volver.
No veo el momento de dormir a tu lado, todas las noches. De escapar de la misma cama todas las mañanas, para afrontar el día que venga.
Yo soy así, lo sabes. Déjame que corra, que le de vueltas a todo. Volveré a acurrucarme a tu lado, a buscar tu calor, porque allí me siento invencible.
Si alguna vez me he creído la mejor es sólo porque salió de tu boca, si alguna vez me vi superada fue porque no escuché tu voz. Si desperté de mi largo letargo es porque llegaste tú, al fin. Encontré el tesoro por pura casualidad, a 300 Km, montado en su barco pirata.
Vamos a construir esto juntos, y vamos a hacerlo a nuestra manera. Estoy contigo al cien por cien, cada día es distinto, va a ser mejor a tu lado.
Simplemente, porque te amo.
Creo que hay pocas cosas que te pueda decir que no te haya dicho ya, pero tengo la necesidad de volver a hacerlo, para darte ánimos a ti, para dármelos a mi, que a veces también lo necesito.