Pensando

Un día menos, cada minuto que pasa nos acerca un poco más, si cabe.
 
Te veo sonreír desde una fotografía, y me viene de nuevo tu olor, el calor que emana de tu piel, y te vuelvo a desear un poco más, si cabe.

Vuelve el recuerdo de tu cuerpo nervioso, de esa cabeza que no para de darle tantas vueltas a todo, de esa lucha constante entre quedarte quieto a mi lado y salir corriendo a partir la pana.

Bien, sal corriendo, que ya me quedo a esperarte. Ve a curiosear por la vida, que sé que vas a volver.
No veo el momento de dormir a tu lado, todas las noches. De escapar de la misma cama todas las mañanas, para afrontar el día que venga.

Yo soy así, lo sabes. Déjame que corra, que le de vueltas a todo. Volveré a acurrucarme a tu lado, a buscar tu calor, porque allí me siento invencible.

Si alguna vez me he creído la mejor es sólo porque salió de tu boca, si alguna vez me vi superada fue porque no escuché tu voz. Si desperté de mi largo letargo es porque llegaste tú, al fin. Encontré el tesoro por pura casualidad, a 300 Km, montado en su barco pirata.

Vamos a construir esto juntos, y vamos a hacerlo a nuestra manera. Estoy contigo al cien por cien, cada día es distinto, va a ser mejor a tu lado.

Simplemente, porque te amo.

2-2-09 (Un año)

Creo que hay pocas cosas que te pueda decir que no te haya dicho ya, pero tengo la necesidad de volver a hacerlo, para darte ánimos a ti, para dármelos a mi, que a veces también lo necesito.
Un año ya, un año de idas y venidas, de nervios, de sonrisas, de llantos, de facturas astronómicas de teléfono (Siempre he pensado que la compañía de teléfonos va a ser quien lo más lo lamente cuando al fin podamos estar juntos). Pero sobre todo, un año de felicidad, de esperanza, de aprendizaje y de paciencia.
Quiero agradecerte todo lo que has hecho por mi, por nosotras, durante estos 12 meses. Quiero agradecer tu estoicismo, tu alegria, tu  optimismo, habernos introducido en tu vida, que contases conmigo para todo, como si hubiese estado a tu lado desde siempre, como si fuese parte de ti mismo.  Por darme las fuerzas cuando me han faltado y por permitir que te ayudase cuando lo has necesitado, que han sido muy pocas veces.
Eres un ser muy especial, una de las personas más buenas y válidas que he conocido, y siento que antes de estos doce meses había estado perdida, sin rumbo y sin futuro hasta que te conocí. Desde aquel “Ahora te toca ser feliz” hasta ahora ha llovido mucho, un año para ser exactos, y hemos vivido más que muchas parejas a las que he conocido que llevan juntos una eternidad, pero que cada noche se acuestan con un extraño en la misma cama. Tú y yo hemos compartido pocas veces esa experiencia, pero en todas y cada una de ellas, me he sentido arropada, querida y protegida, desde la primera noche, desde la primera vez que posaste tus ojos en mi en aquella estación de tren.
Ahora, lo único que quiero decirte, es que perdones aquellas estúpidas dudas que de vez en cuando me asaltan, quiero prometer que nunca van a volver… Aunque en el fondo, sé que no es cierto, así que solo te puedo prometer que te haré saber cuando se acercan, y que trabajaré para que no se cumplan dos años en la distancia, que intentaré con todas mis fuerzas estar contigo lo antes posible, por el simple hecho de que dos mitades tienden a estar juntas, y que yo he encontrado a la mía.
Todo esto se resume en dos palabras que te he repetido hasta la saciedad, pero que no por ello dejan de ser ciertas o de tener el mismo significado, por muchas veces que salgan de mis labios : Te amo.

Nuevo intento

Cierro los ojo y vuelve a empezar el vértigo. Pienso, siento, busco algo que me dicte otra historia, otro cuento… Intento cambiar, pero es imposible, ahí estás de nuevo, adueñándote de mis sueños, de mis deseos, de nuevo tú.
¿Cómo lo hago si no desocupas mi mente un segundo? ¿Cómo lo hago para respirar si mi aire es tu aliento? ¿Cómo puede latir un corazón que está separado del cuerpo, que vuela hacia donde te encuentras y se niega a volver?

No puedo hacerlo, aunque quiera demostrarte que no vendo mi alma a nadie. Simplemente te la regalé con el primer beso que me diste, y mora prisionera en tus labios desde entonces.

¿Cómo voy a desear a otra persona, aunque solo sea en sueños, cuando lo único que ansío es sentir tu calor en mi cama, tu piel contra la mía, tu lengua recorriendo mi cuerpo, y tu ser atravesándome, derramándose con nuestro sudor, dejándote mudo sin poder siquiera murmurar mi nombre cuando me aprietas contra ti?

Cierro los ojos y vuelvo a ver tu sonrisa, tu voz que se vuelve a colar en mi, tu abrazo arropándome…
Fuera empieza a hacer frío, y yo, con los ojos cerrados, he dejado de escribir. Sólo tu, yo y la distancia. Sólo el deseo de volver a verte, sólo un par de lágrimas que manchan el papel que iba a servir de lienzo.

Tan sólo, y por mucho que lo intente, un “te echo de menos” y un “ojalá estuvieses aquí”…