Etiqueta agregada: ‘amor

02
Sep
09

Cuentos de luna (Prólogo)

 

El humo del cigarrillo se eleva formando extrañas formas en el aire, con la complicidad de los primeros rayos de sol que entran tímidos por tu ventana.

 Te observo dormir, como tantas veces he hecho, y sé que será la última vez que lo haga. Paradójicamente, no me siento triste, es simplemente lo que tenía que pasar.  Tú tampoco estás afligido, en absoluto.

Una sonrisa, tu admirable sonrisa adorna tu rostro mientras duermes. 

No puedo evitar precipitarme en ella, perderme entre la belleza y la serenidad que transmite, y siento el hormigueo de la satisfacción en el estómago del trabajo bien hecho. Sí, creo que ha sido una buena despedida.  En cierta forma, me lastima pensar que no volveré a tenerte enfrente, que no volveré a sentir tu piel caliente contra la mía.

Pero, chico, este momento tenía que llegar.

 Siempre llega, y ya no me inspiras nada. La pluma que tantas palabras te dedicó, cartas desesperadas al principio, deseando que tus ojos marrones se posasen en mí y me encontrasen deseable. Cartas que se tornaron relatos de noches solitarias anhelando tu presencia en mi cama, imaginando que eran tus manos, y no las mías, las que me acariciaban hasta notar la humedad entre mis piernas. Que era tu lengua y no mis dedos la que acariciaba mi sexo, me hacía estremecer, me provocaba gemidos de placer, que arqueaba mi espalda en un orgasmo y me dejaba con ganas de más, con ganas de ti.

Esa misma pluma que narró los primeros encuentros en forma de fábulas, mitad realidad, mitad quimera, está ahora quieta sobre el papel, incapaz de moverse, agonizando ante la sofocante rutina en la que caímos.

Debería escribirte un último cuento, ese que deberías encontrar junto a ti en la almohada al despertar, ese que diga de forma retórica y tal vez demasiado recargada un adiós sin posibilidad de permuta, intentando, no obstante, hacerte sentir el mismo hormigueo de satisfacción que estoy sintiendo yo en estos momentos. Tendría que endulzar las palabras, hacer algún comentario panegírico hacia tu miembro viril (Tengo comprobado que conecta directamente con el control de tu ego y de tu seguridad en ti mismo), recordarte de pasada los mejores polvos, y enlazarlos con los relatos que generaron…

Sería fácil. Sería escandalosamente fácil, y me refiero a todo. Irme, dejándote contento y con la sensación del trabajo bien hecho. Eso es lo que pretendo.

Pero no lo voy a hacer, ésta es la despedida que leerás en cuanto te levantes. No creas que te odio. Tampoco he dejado de desearte, y por eso, tengo que decirte la verdad desnuda. No sé si hago bien o no, nunca lo he sabido. Actúo por impulsos, ya lo sabes, y éste es el que tengo ahora mismo. La sinceridad nunca es agradable, pero siempre has dicho que la prefieres.

Bien, ahí está, sobre tu almohada.

Ya no me sirves para lo que me servías, y no te quiero lo suficiente como para pasar mi vida a tu lado. No es culpa de nadie. Qué asco de frase, ya lo sé, pero en este caso, es totalmente cierta. No sé donde iré ahora. Bueno, además de lo obvio.

 A buscar otras musas, otras inspiraciones, otras historias… Al decir que no sé donde voy a ir me refiero únicamente a la situación geográfica. Por suerte, pude mantener durante dos meses el secreto de la ubicación de mi vivienda, y de mi verdadero nombre. Sería una búsqueda estéril si la quisieras emprender, aunque creo que te conozco lo suficiente como para saber que no lo vas a hacer, que me vas a dejar marchar con total libertad, igual que me dejaste entrar.

 Tú tampoco me amas lo suficiente como para querer pasar el resto de tu vida conmigo.

 Lo único que queda ya por decir (Tampoco quiero alargar esto demasiado) es la palabra más difícil, esa que cierra todo capítulo que se precie, esa que da por terminado el cuento, que es siempre la misma. Escribámosla de mutuo acuerdo.

 Pongamos el “Fin” sin dramas ni exageraciones. No es necesario montar la eterna representación dramática, no son necesarias las lágrimas, ni más explicaciones. Simplemente, se acabó la novela. Terminamos de escribirla. Ya está. Simplemente, adiós.

 A pesar de todo, y siempre tuya (ya lo sabes)

 Daría.

10
Ago
09

Carta de despedida

3442595_1567084fba_m

Me voy, y tardaré en volver. Tengo las maletas en la puerta, y me paro un momento para explicarte…
Porque eres tú, y porque eres mi amiga, mi única amiga, la persona que más quiero.
Precisamente por eso, no puedo decirte esto a la cara. Te he dado mil excusas, no es que no supieras que me iba a ir, no ha sido a traición.
Es solo que te mentí en las razones. Tuve que hacerlo mirando al suelo, incapaz de enfrentar tus ojos amables y comprensivos, tan mezquino es lo que estoy sintiendo.
Necesito alejarme para curarme, como el que pilla la lepra o la gripe A, tan de moda estos días.
Estoy celosa. No, estoy dolida.  Y no debería, ya lo sé, pero es tan fácil herir el ego femenino…
Y a fin de cuentas, aunque te quiera, soy una chica, aunque a veces no lo parezca, o no lo vean.
Sí, no puedo negar que me duele veros tontear, qué le vamos a hacer. Esto no significa nada, claro. No voy a tomar ninguna medida, no lo diré en voz alta, voy a seguir como siempre.
Me alejo una temporada precisamente para poder hacerlo, ahora soy incapaz, lamentablemente.
Tres son multitud, y yo soy la que sobra en esta ocasión. Lo asumo, no pasa nada.
Tengo muchas razones para tragarme el orgullo y que nunca nadie se entere de esto.
Ser quien soy, por ejemplo. El deber y la devoción de prestar lealtad y respeto a quien amo, que no es ÉL (pongámoslo en mayúsculas, por aquello de ahorrar nombres, si te parece), aunque ya no sea como antes.
Con él me siento querida y respetada, me siento bien, tranquila y a salvo,  protegida, sin que llegue a asfixiarme.
Soy feliz, lo sabes, lo sabéis, y es perfecto, salvo por el factor “deseo”, que ha decaído de forma significativa.
Supongo que es lo que traen los años de relación, todos me lo advirtieron, y yo no quise creerlo… En fin, nos hacemos mayores, supongo.
No te creas, estoy segura de que me desea, simplemente, no sabe expresarlo. En realidad, nunca ha sabido, pero al menos al principio lo intentaba, aunque ese “principio” quede tan lejos que, por lo visto, es incapaz de recordarlo. Aprovecharé el viaje para pensar un modo de solucionar eso.
Sin embargo, ÉL… Es todo pasión. Y digo TODO. Ahí radica su encanto, que es, a la par, su mayor defecto.
Es desesperante y atrayente por igual, una adorable pared a la que gritar sin esperar respuesta.
Dijiste una vez algo, y creo que tenías razón (Para no variar, siempre la tienes, y no va con segundas, nunca podría utilizar el sarcasmo contigo). “El hombre perfecto sería una mezcla de los dos”. Je, si.
Pero lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible.
Me voy sin pena, sin mirar atrás, porque hay fecha de vuelta,  porque sé que cuando vuelva podré miraros a la cara sin temor, a los tres. Tú me has enseñado a creer en mi misma, es otra de las cosas que te debo.
ÉL es mi amigo, al igual que tú. Os quiero demasiado como para estropear lo que sentimos por un ataque de absurdo orgullo herido. Es sólo una pataleta, un capricho, un “quiero entrar en el club”, no sé si me entiendes.
A pesar de saber eso, no puedo evitar sentirme herida (y triste, y avergonzada), pero sí puedo evitar que aquellos a los que quiero se sientan decepcionados, tristes… Tan heridos como yo.
Antes de despedirme, quiero que quede claro. No quiero nada con ÉL, nunca lo he pretendido, ni siquiera al principio, cuando no había nada evidente, y nadie había adoptado el papel que iba a representar en esta comedia.
Menos ahora, que los papeles ya están repartidos, que cada uno lo ha elegido, mejor dicho.
Le he dicho a él (no a ÉL, buff, esto es un lío, pero se que me entiendes. A ÉL no le he dicho nada, supongo que se enterará solito de mi ausencia, o no…) que me reclamaban en la casa de mi madre una temporada. En realidad, no voy allí, pero tranquila, estaré bien, no cometeré locuras ni excesos.
Ya he dicho que le amo, y que te (os) quiero, y esto es una cuarentena, no una fiesta loca en Ibiza, pero guárdame el secreto, ¿si?
Prometo volver, y prometo que podré volver a ser la de siempre. Tu amiga, tu hermana… Y prometo no volver a mentirte nunca más, que puede que sea lo que más vergüenza me da, puesto que es lo único que pude elegir.
Hasta pronto. Te quiero.

05
Jul
09

Un instante

http://www.youtube.com/watch?v=AShaxXe3JCs

 

 

Un instante, eso fue. No hay que darle mas importancia de la que tiene. Ni menos.

Sonaba la música y yo, como siempre, estaba ausente, muy lejos de allí. No podía ver a la gente, ni los vasos, ni el humo que cargaba el ambiente, que me abrazaba, me acunaba ofreciéndome la posibilidad de perderme en su seno.

No sé la razón. No sé como llegamos hasta la pista de baile desde las oscuras mesas del fondo.

¿Qué mas da? Sin preguntas. Se supone que debo confiar en ti.

Tal vez alguien allí te llamó la atención, y yo estaba cerca. Bueno, para eso están los amigos, ¿no?

 

“ The  sea’s evaporating

though it comes as no surprise

these clouds we’re seeing

they’re explosions in the sky”

 

No te gusta esa música, y sin embargo, allí estábamos. Realmente ella debía de valer la pena…

Lo único cierto era Hugo Boss saludando a mi nariz desde tu cuello, y el calor de tu piel a través de la ropa.

No sé la razón. No sé como mis brazos se apoyaron en tus hombros y se cruzaron tras tu nuca, y no sé por qué mi cara se apoyó en tu pecho.

Calor, sudor de sábado noche a través de la tela, directo a mi mejilla. Tu corazón golpeando a ritmo de la música.

Tus brazos se cerraron alrededor de mi cuerpo, y tu barbilla descansó en mi cabeza.

Habías olvidado el objetivo y te concentrabas en la excusa. Puede que después de todo, no resultase invisible para ti.

 

“ Hush…

It’s OK

Dry your eyes…”

 

Un baile no le hace daño a nadie. No se debe leer entre líneas cuando se corre el riesgo de confundir lo evidente con lo inventado.

 

“Soulmates never dies”

 

Se extinguió la última nota y me separé de ti,  sonreí sin mirarte a los ojos y volví a por mi bebida. Suerte con tus despampanantes objetivos de la noche

No quiero jugar con la idea de abrir el séptimo sello. Eres demasiado importante.

 

“Hush.

It´s OK

Dry your eyes

Couse soulmates

Never dies”

 

 Resuena aún en mi cabeza. Amigos del alma. ¿Se puede pedir algo mas?

Fue un instante. No hay que darle más importancia de la que tiene. Ni menos.




¿A qué día dices que estamos hoy?

Diciembre 2009
L M X J V S D
« Nov    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  
Watch videos at Vodpod and music videos and other videos from this collection.

¿Cuantos habeis pasado?

  • 3,003 curiosos

También interesa...

Mi casa en Hogwarts…

La culpable de esto...

Llegir és sexy