Etiqueta agregada: ‘ciudad

11
Jul
09

¿Y ahora?

De  vuelta. De nuevo. No hay modo de separar sus vidas. El corre, ella se esconde, pero siempre vuelven al punto de partida.
Él la encuentra, ella le alcanza con tan solo un saludo. Da igual el tiempo que pase, da igual que él se vaya, que ella no le espere.
Siempre el mismo punto, siempre terminan por encontrarse los ojos que nunca debieron separarse.
¿Y ahora?
Un café a media tarde, un “¿Qué tal, princesa?”, un “Me alegro de volver a verte”… Nada más, nunca pasa nada más.
Sólo aquella noche lejana, que sus cuerpos se fundieron en mil caricias, que sus labios gritaron en silencio aquello que tantas veces fue reprimido antes. Y después.
Eran jóvenes, habían bebido… Bueno, los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, o al menos su verdad,  y actúan en consecuencia.
Después, echarle de menos. Después, no volver a pensar en ella. 
Pasó el tiempo de dibujar  corazones, pasó el tiempo y se hicieron mayores… Y la cortesía sustituyó a la verdad, y las miradas francas desaparecieron, poniendo como excusa el preservar el cariño.
Nunca un “te amo”, que pugnaba por salir a flote en cada roce. Nunca…
Juntos, siempre. Esa fue la promesa silenciosa de los días de parque y heavy metal. Juntos, aunque sea en la distancia.
Te prometo un pensamiento al día. Te prometo no olvidarte…
Y las promesas se rompieron, que para eso las inventaron, pero continuó el corazón dando un vuelco al pasar ante su casa, la mirada se escapaba en dirección a su ventana, aún sabiendo que no estaba allí.
Sus dedos bailaban en torno a las teclas de un teléfono móvil, sin llegar a marcar, aún sabiendo que al otro lado, se esperaba esa llamada.
Ya no más paseos por el parque, ya no más fiestas, ni atardeceres solos. Ya no más confidencias, ni más secretos románticos.
Se hicieron mayores, y el otro fue como un sueño. Un sueño de infancia que no se quiere olvidar, que no se quiere admitir, por vergüenza o por miedo al ridículo.
¿Y ahora?
Un café a media tarde, un “¿Qué tal, princesa?”, un “Me alegro de volver a verte”… Nada más, nunca pasa nada más.
Sólo cuando las miradas se encuentran, sólo cuando los labios rozan la mejilla en un saludo formal, necesitan olvidar aquellos recuerdos de atardeceres, de alcohol, de bromas, de besos inocentes, de caricias inexpertas.
Sólo queda contener la emoción, aparentar que aquí no pasa nada, que nunca se quisieron más que dos colegas de correrías cualesquiera, porque ella era de la pandilla, porque él era intocable, porque ya no están para esos trotes, porque ya son mayores.
Así que se limitan a las bromas de siempre, y no se acercan al terreno peligroso. Él no pregunta, ella no habla, y así quedan, como amigos, como siempre

09
Jun
09

Lluvia en soledad

El silencio lo inunda todo. Ni un coche, ni una sola voz, sólo el repiquetear de la lluvia, cayendo sobre una ciudad que se me antoja vacía, insulsa, con sus luces agonizantes, decadentes, parpadeando como ojos asombrados ante algo que no comprenden, enarbolando  estoicamente sus colores faltos de significado.

Asomada al balcón soy espectadora privilegiada de este marchito escenario sin más actores que yo misma y mis pensamientos.

Hace frío, pero no quiero volver a la cama. Sé lo que ocurrirá. Ocurre noche tras noche, desde que te fuiste.

Allí, solo me espera tu ausencia, que me abraza intentando reconfortarme, lanzando una promesa al aire,  la que me cantará la nana para conciliar el sueño, que nunca llega, sin que antes mis manos recorran el camino que tú marcaste en mi cuerpo, despacio, recordando tu olor, madera noble de árbol antiguo,  el sabor a sal de mar que inundaba mi boca al pasear mi lengua por tu piel, mezclando mi saliva con tu sudor, mordiendo, arañando, deseando cada centímetro de ella.

Sé que acariciaré mis pechos casi con vergüenza de admitir que te echo tanto de menos, deslizaré la yema de mis dedos entre ellos, rozando suavemente mi vientre hasta llegar al monte de Venus que tantas veces has conquistado.

Evocaré tu aliento entre mis piernas, emularé el movimiento diestro de tu lengua, las caricias húmedas que me hacen estremecer al notarte paseando entre mis labios, jadeante, cuando se te olvida respirar cediendo al deseo de no terminar nunca de oírme gemir tu nombre.

Entraré con mis dedos en mi ser, deseando que seas tú, deseándote hasta que me duela, y mi cuerpo se arqueará en un orgasmo triste, empapado de tu ausencia.

Mientras, la lluvia sigue cayendo, como  lágrimas que yo no me permito derramar, el frío volverá a apoderarse de mi, aún con la piel húmeda de recordarte, sin conseguir apagar del todo el calor que provocas aún sin estar presente.

Volveré a quedarme quieta deseando oír de nuevo tu respiración junto a la mía, y al fin me dormiré, aguardando sentirla una vez más.

20
May
09

Una noche

soledad23

Esta noche llueve a mares Llueve y hace calor, pesado, húmedo, pegajoso… calando en mis huesos, en mi carne, haciéndome sudar. Incluso este vestido indecente me sobra. Paso la mano por el cuello, empapado, por el nacimiento de los pechos, y por debajo de la tela húmeda hasta los muslos.

Vaya, así es como tú me acariciaste, y así es como me gusta…

No suena el teléfono, hace ¿mil? años que no sé de ti.(Son dos, dos años, tres meses y ocho días). Me sonríes desde una fotografía y provocas un pinchazo en mi costado, entre el deseo y el anhelo del olvido.

Tumbada sobre el sofá, tu cara entre mis manos, mirándome, enseñando tus dientes en una magnífica mueca empapada de alcohol. Nunca nos amamos. Sólo una noche, sólo eso y una luz fugaz que te atrapó a traición  para siempre en un álbum de recuerdos.

Era invierno y me hiciste sudar como ahora, como si hubiésemos bailado bajo la lluvia.

Me besaste, te mordí, nos arrancamos unos cientos de suspiros que nunca llegaron a formar un nombre. ¿Qué más da? simplemente, follamos en un callejón, son cosas que pasan.

“Ya te llamaré” Pantalones que suben a toda prisa

“No te molestes”voz trémula, rodillas flojas, ropa interior empapada, de sudor, de deseo, de ti…

No, nos amamos ¿Y qué?

La lluvia sigue cayendo, y no se lleva el recuerdo de la locura de un instante, no se lleva el recuerdo de tu cuerpo contra el mío, empotrado en una pared .  El sudor sigue cayendo, y no calma el deseo que me eriza la piel.

Cierro los  ojos, oigo el repiqueteo de la lluvia fuera, y la foto se moja en el suelo de la calle. No te necesito, me valdría cualquiera.

Nunca viví de recuerdos, nunca necesité un cuerpo, ni un estimulo.”No te molestes” resuena en mi cabeza, bonita respuesta, qué fácil habría sido.

 No nos amamos, sólo fue una noche. Lo repetiré muchas veces mientras algún coche aplasta tu fotografía en el asfalto. Lo repetiré hasta que me duerma, o hasta que me lo crea.




¿A qué día dices que estamos hoy?

Noviembre 2009
L M X J V S D
« Oct    
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30  
Watch videos at Vodpod and music videos and other videos from this collection.

¿Cuantos habeis pasado?

  • 2,860 curiosos

Mi casa en Hogwarts…

La culpable de esto...

Llegir és sexy