Sí, hola, soy yo.Hemos empezado mal, pero volvamos a intentarlo.
Seguro que lo sabes.
Soy la madre de tu amiga, la hija de mis padres, la hermana de en medio. Soy la amiga siempre disponible, y la tipa esa que odias con toda tu alma.
Soy la esposa de tu camarada del alma y la mujer que espera turno para comprar la fruta, y también la sonrisa que te recibe cuando entras a la consultoría buscando una solución a un problema concreto, o la ejecutiva agresiva de una revista de moda, o la que plancha la ropa en la tintorería, o te sirve las copas un sábado por la tarde, o el café de primera mañana, qué más da.
Soy la que elabora el menú, la que lo prepara y la que friega los platos. Soy la que se mete cada noche en tu cama, para dormir o para gemir, según convenga. Soy la madre de tus hijos, la novia, la esposa, la abuela.
¿Quién soy? No la que fui, ni la que seré. Como tú. Nadie puede ver…
Un prisma con tantos lados que es inclasificable.
Exactamente como tú.
Sí, hola, soy Eva, y Lillith, y Atenea. También Venus, pero esa cara sólo está reservada a unos pocos privilegiados.
Soy la que perfuma la casa antes de que llegues, y la que te reprocha todas esas cosas que sabes que están mal y no tienes huevos a reconocer. Soy la que se maquilla por la mañana, la que te desea, la que quiere sentirse deseada, y respetada, y admirada…
Como tú.
Soy la otra mitad de la especie, la cruel mujer que te acaricia el cabello mientras duermes. No me tengas miedo, sólo tenme en cuenta.
Le encantaba aquello. Después de mil días doblando los paracaidas, por fin le tocaba salto.