
No te necesito. Eso es lo que me dice tu mirada cuando por casualidades de la vida me la encuentro de cara. Pero siempre vuelves, siempre vuelvo a sacarte una sonrisa, aunque sea tímida, aunque sea sin ganas.
Claro que no me necesitas, viviste veintitantos años sin mí, ¿qué es lo que iba a cambiar de repente?. No me necesitas, pero en cierta forma me quieres.
Admítelo, igual que , en cierto modo, te quiero yo a ti.
Como a un amigo, como a un hermano. Nunca podré ver en ti a un hombre. Me estás vetado, y no me gusta saltarme las normas, para algo las han impuesto.
Evitar conflictos, evitar dolor, al menos evitar el que se pueda.Por mas que quiera, no puedo enamorarme de ti.
Pero nadie me impide que te quiera, que te aprecie, que me preocupe…
Sólo tú, con esa mirada de autosuficiencia, que se viene abajo con tan solo dos frases mías.
Sabes que no te comprendo, pero al menos lo intento. Sabes que te respeto, no por imposición, no por miedo, sino sólo por ser como eres.
Sabes que me caes bien, excesivamente bien.
Siempre me gustaron las causas perdidas.


Cuaderno de Bitácora del Capitán de la Perla Blanca
Hectrol portafolio
Relatos de Alcoba

Habeis dicho...