Amarillo

Querido Gabriel:
Hoy me he enterado del significado del color amarillo. Sí, sé que es una búsqueda un tanto rara, y el señor Google no me lo va a perdonar fácilmente, pero ¿sabes? Ha valido la pena.
Últimamente me ha dado por clasificar la vida en colores, y el que más se repite es éste, en todas sus facetas. Amarillo chillón, suave o dorado. ¿Te has dado cuenta de que debería ser un color cálido en toda regla, y sin embargo, no lo es?
Significa vida y esperanza, y también engaño y cobardía. Y las personas vestidas de amarillo simbolizaban la muerte. Es decir, si lo significa todo, es que en realidad no significa nada. Es un color considerado primario, pero en realidad es la mezcla del rojo y el verde, es decir, no existe.
Si algo primario no existe de por sí… ¿A dónde nos lleva esto?
Estoy confusa. Supongo que es por ver la vida de color amarillo, pero soy incapaz de cambiar el chip, porque sabiendo esto, se me plantean las grandes preguntas: ¿Es lo mismo ser que existir? ¿Cómo sabemos lo que existe realmente, si dependemos de nuestra propia y sola observación? ¿Cómo sabemos cómo existen las cosas, las personas?
Y es que somos demasiado dados a juzgar el libro por las tapas, ¿verdad? Tú no dejas de repetírmelo, y yo no dejo de creerte, aunque no siempre entiendo qué quieres decir con eso, aún siendo una frase tan manida.
Tenías razón al aconsejarme que no me metiese en filosofía, ni de la barata siquiera, que una cosa me iba a llevar a otra, y al final del camino nunca hay una respuesta.
Soy consciente de que hay otros muchos colores, y que cada uno tiene su significado, y su complementario en la tabla cromática, pero si te soy sincera, eso no me sirve de mucho ahora mismo. Eres un mal ángel de la guardia, pero yo no soy mejor protegida, debo reconocerlo. Y a ambos nos gusta ser así ¡Qué diablos! (Ups, perdón).
No quiero seguir divagando sobre el color amarillo y la existencia de las cosas, ni sobre el por qué ni el cómo, ni el donde… Al menos, por ésta noche. Soy un simple mono de barro (Nooo, amigo, eso no te lo perdonaré nunca) y necesito dormir.
Te agradecería que te abstuvieras de darme consejos esta noche, sólo quiero no existir durante un rato. Sí, chico, tómate la noche libre, y mañana comentamos alguna jugada para poder reírnos un rato.
Un beso

D.

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Historias inacabadas

Querido Gabriel:

Hoy he estado ordenando papeles y me he encontrado con una de esas viejas libretas a medias con relatos inacabados.

Me ha dado pena. Creo que la he encontrado guiada por los llantos de los personajes, atrapados en su historia por terminar.

Supongo que lo habrás oído un montón de veces, pero permíteme volver a ser la humana irritante y previsible que esperas que sea y me haga otra de las grandes preguntas… ¿Qué ocurre con los personajes de esas historias que quedan en el aire?

Si lanzo esa pregunta, los de ciencias probablemente me respondan que nada, que son sólo cuentos que no han ocurrido con personas que no existen de verdad. Si pregunto a los románticos literatos, probablemente me digan que la magia de las artes existe, que si no me he dado cuenta de que cuando empiezo un cuento no siempre termina como yo hubiese esperado o imaginado.

Por eso precisamente te lo pregunto a tí, porque sé que en fondo te importan muy poco mis historias y por eso no me vas a mentir.

Si me preguntas a mí, por supuesto me inclinaré por la segunda opción, ya me conoces… No puedo evitar pensar que he creado cientos de esos pequeños infiernos y he condenado a esas pobres y pequeñas almas a repetir historias inacabadas una y otra vez.

Y si me permites, iré un poco más allá, aunque peque de soberbia, aunque no es mi intención. Partiendo de esa teoría (Y ya te digo que ha sido hace unas horas, así que muy meditada no está), esa de repetir la historia (Maldición a la que estamos condenados los humanos, o eso dicen)… ¿No es posible que a tu jefe, suponiendo que haya un jefe, le haya pasado lo mismo?

Empezó un universo, creó unos personajes y nos quedamos olvidados en una libreta, en algún cajón de su escritorio. Por eso, siempre es lo mismo aquí. Los mismo sentimientos, aunque con distintas caras, tantas personalidades en una sola persona (Eso me recuerda a cuando estás intentando crear un personaje)… Y sobre todo, me mosquea el tema ese de “la historia siempre se repite”

¿Y si realmente no existimos? ¿De qué valdría todo esto?

He llegado a una determinación. Voy a destruir todas esas libretas, rápida e indoloramente (por si acaso) y desde ahora, juro que no empezaré una historia que no vaya a terminar. Si a tu jefe (Suponiendo, de nuevo, que exista) se le ocurre hacer lo mismo, yo y todos sus personajes le agradeceríamos que tambien lo hiciese así. Que termine la historia, o que destruya la libreta rápidamente y que no nos duela…

Probablemente yo sea un personaje secundario o una simple figurante y no llegue a ver ninguna de las dos soluciones, pero bueno, ahí queda…

Un abrazo, amigo. No hablas mucho, pero me alegro de que estés ahí. (O de que yo crea que estés).

D.