cruzar el río

¿Qué te ha pasado? ¿Por qué no me miras? Nunca quise retenerte a mi lado, pero ya sabías lo que había allí. Nunca quise que te marcharas, pero no soy suficiente como para que permanezcas.
Sabes que, como ayer, sólo necesitas saber silbar para que aparezca a tu lado, aunque ahora mismo no sé si, de ser al contrario, ocurriría lo mismo.
¿Qué te ha pasado? Tus palabras ahora me suenan huecas, tus ojos carentes del brillo de antaño. Sin ganas, así es como te percibo, y no soy suficiente para devolvértelas. No hay nada que pueda decir, que pueda hacer.
Cada día más lejos, menos cosas que contarnos, menos ansias de hacerlo. Perdidos cada uno en nuestro mundo, lo he visto tantas veces que hasta me produce una sonrisa, la del malo conocido. Desde aquí hasta la conversación de ascensor va un paso, y no estamos echando marcha atrás.
¿Por qué no me miras? Añoro el calor de tus ojos verdes, el fuego de tus palabras, de la alegría de saber que me encontraba al otro lado del río, esperando a que saltases. Ahora, en la orilla desierta, veo que te separas con tristeza, la mía, claro. Tú estás demasiado lejos como para percibir nada.
¿Volverás? ¿Recordarás mi nombre? Los días pasan, sin ti, y de la soledad y la tristeza sólo queda la sombra. Me puedo acostumbrar a vivir sin ti, pero no quiero. Me  puedo hacer a la idea de no volver a oírte, a leer tus historias inverosímiles, porque, al final, todo lo que nos rodea es eso, una quimera creada por nosotros, y me parece que, sin previo aviso, se está rotulando el fin.
Sentada en mi orilla, espero volver a escuchar tu silbido, me da igual si tienes que saltar tú o tengo que hacerlo yo. Me da igual si al final caigo al agua de la incertidumbre si no va a ser tu mano la que me coja.
 Sólo quiero que, mientras te alejas, tararees la canción, des media vuelta, me vuelvas a mirar como antes, saber que, aunque estés lejos, no lo estás tanto. Pero si no puede ser, al menos, camina deprisa…

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No sé rimar

Nunca se me dio bien rimar
ni serventesio, ni romance, ni contrapunteo
no crean que con esto deseo
ese noble arte mancillar.
La cuestión es que intentaba amenizar
el tedioso trabajo del fregoteo
y evadirme, aunque fuese un momento
de todos los platos por limpiar.
Así andaba, pensando en mis cosas
sin querer inventando cuentos
de  príncipes y damas hermosas.
Al  pensar que estaba haciendo versos
y no historias fabulosas
caí en la cuenta que no se me dan los sonetos.
Como nunca poeticé palabras
por no crear un adefesio
ni a las buenas ni a las malas
me surgió nunca un serventesio.
Para finalizar mis tribulaciones
entre platos y jabones
me di cuenta que nunca tuve dones.
Me tendría que arrepentir, pedir perdones
por creer durante un instante
que poseía el arte
cuando sólo fue por ventura
versar sin saber, sin cura,
por aburrimiento, por azar,
porque lanzar palabras no es contrapuntear.

¿Sabes?

¿Sabes? Hoy no es un día para pensar, porque todos los pensamientos se niegan a fluir, y no soy capaz de hilar una opinión en concreto acerca de lo que me estás contando.

Hoy llueve, y como todos los días de lluvia me siento inútil por el simple hecho de que no puedo hacer que las nubes se disipen cuando soplo.

Que tontería, ¿verdad?

¿Sabes? Hoy es un día de repeticiones, de rutina. Es un día cualquiera en tu vida, y en la mía, lejos, como siempre, que es la rutina que más duele…

Y es que no puedo dejar de quererte aún cuando no queda ni un poco de tu esencia volando por aquí, cuando ya se me ha olvidado cómo hueles, pero tu cara en una foto me sonríe, me desafía, y yo no le hago el más mínimo caso.

Que chasco para tu ego, ya lo sé, pero así son las cosas.

¿Sabes? Hubiese sido tan fácil ignorarte desde el inicio…

Hoy es un día en el que sólo se me plantean problemas, dudas,  y el color gris no ayuda en demasía. Prefiero el negro, ya lo sabes, al menos es más honesto.

Quiero música lenta, para no tener ganas de bailarla, y quiero una ducha caliente, y que sea lo que Dios quiera.

Últimamente me ha dado por escribir frases sin sentido, escondo una libreta bajo la almohada, pero en sus hojas siempre se refleja la misma cara y es algo desconcertante. Una idea, un rostro recreado en unas cuantas palabras, ¿Quién podrá verlo? Espero que nadie, o me moriría de vergüenza, aún cuando hace tiempo que olvidé lo que significa.

¿Sabes lo que significa soñar con alguien? Tengo miedo de quedarme mirando a un punto concreto en la pared, por si aparecen tus ojos, o los de cualquiera, y me recuerdan lo que no he hecho, las líneas en blanco de mi agenda.

Es mucho más fácil cuando estás cargado de trabajo, ¿A que sí?

Pero yo lo estoy, y no soy capaz de mover un dedo si no es para escribir ideas sueltas, imágenes en un espejo, distorsionadas, porque tú no eres como aparentas, como todo el mundo, pero me gusta querer esa idea que tengo de ti, y, ¿Sabes? No me gustaría que me la desmontase el tiempo.

Creo que me voy a sumergir en el trabajo para descansar un poco, creo que ya es hora de no pensar en nada importante, tan sólo en dinero, en el telediario y en todo aquello que no implique que el corazón lata.

Cuando sea capaz de escribir algo con sentido te llamaré, hasta entonces, dejaré que la lluvia caiga.

Hastío

Bueno, ya estoy otra vez aquí ¿Y que? ¿A alguien le importa en demasía? Supongo que al final, si a alguien le importa o no, es irrelevante, con apagar el ordenador, o cambiar de página, o simplemente saliendo del blog, lo tienen arreglado, señores.

Consejos gratis para ignorarme, a mí o a cualquiera.

¿Alguien tiene ganas de hablar? Simplemente salgan a la terraza y griten. Seguro que al menos, la policía les hará caso.

A mí ya me han dejado claro que todo el mundo anda muy ocupado, así que solo me queda este medio para desahogarme, y es que nunca me llevé demasiado bien con la policia, me producen urticaria.

Invento cuentos para pasar el rato, cuentos que nadie quiere escuchar, así que los escribo, y solo algunos salen a la luz. A veces, son cuentos sin palabras, simples imágenes en mi cabeza, imposibles de explicar, pero susceptibles de salir a la luz en el peor momento.

No me hagan caso, hoy no estoy de buen humor.

Esta noche me levanté para escribir un sueño, pero resultó que solo soñaba que escribía un sueño, y por lo tanto, no recuerdo nada.. Ese es el resumen de mi vida, al menos, hoy en que el buen humor se ha situado a la otra punta de la habitación y se niega a hablarme.

Otro día que esté a buenas, todo el mundo será un maravilloso jardín. Debo tener un ascendente géminis, esta bipolaridad no es normal en una capricornio de raza.

Voy a dar por finalizada la disertación sobre el sentido de la vida por hoy, y es que, ni ganas de que me presten atención tengo.

Buenos días, y pasen una feliz jornada… A ser posible, sin mi.