¿Sabes?

¿Sabes? Hoy no es un día para pensar, porque todos los pensamientos se niegan a fluir, y no soy capaz de hilar una opinión en concreto acerca de lo que me estás contando.

Hoy llueve, y como todos los días de lluvia me siento inútil por el simple hecho de que no puedo hacer que las nubes se disipen cuando soplo.

Que tontería, ¿verdad?

¿Sabes? Hoy es un día de repeticiones, de rutina. Es un día cualquiera en tu vida, y en la mía, lejos, como siempre, que es la rutina que más duele…

Y es que no puedo dejar de quererte aún cuando no queda ni un poco de tu esencia volando por aquí, cuando ya se me ha olvidado cómo hueles, pero tu cara en una foto me sonríe, me desafía, y yo no le hago el más mínimo caso.

Que chasco para tu ego, ya lo sé, pero así son las cosas.

¿Sabes? Hubiese sido tan fácil ignorarte desde el inicio…

Hoy es un día en el que sólo se me plantean problemas, dudas,  y el color gris no ayuda en demasía. Prefiero el negro, ya lo sabes, al menos es más honesto.

Quiero música lenta, para no tener ganas de bailarla, y quiero una ducha caliente, y que sea lo que Dios quiera.

Últimamente me ha dado por escribir frases sin sentido, escondo una libreta bajo la almohada, pero en sus hojas siempre se refleja la misma cara y es algo desconcertante. Una idea, un rostro recreado en unas cuantas palabras, ¿Quién podrá verlo? Espero que nadie, o me moriría de vergüenza, aún cuando hace tiempo que olvidé lo que significa.

¿Sabes lo que significa soñar con alguien? Tengo miedo de quedarme mirando a un punto concreto en la pared, por si aparecen tus ojos, o los de cualquiera, y me recuerdan lo que no he hecho, las líneas en blanco de mi agenda.

Es mucho más fácil cuando estás cargado de trabajo, ¿A que sí?

Pero yo lo estoy, y no soy capaz de mover un dedo si no es para escribir ideas sueltas, imágenes en un espejo, distorsionadas, porque tú no eres como aparentas, como todo el mundo, pero me gusta querer esa idea que tengo de ti, y, ¿Sabes? No me gustaría que me la desmontase el tiempo.

Creo que me voy a sumergir en el trabajo para descansar un poco, creo que ya es hora de no pensar en nada importante, tan sólo en dinero, en el telediario y en todo aquello que no implique que el corazón lata.

Cuando sea capaz de escribir algo con sentido te llamaré, hasta entonces, dejaré que la lluvia caiga.

¿Quién teme a la hoja en blanco?

¿Quién le teme a la hoja en blanco? Yo, le tengo mucho miedo, lo admito. No quisiera que llegase el momento de no tener nada que contar, aunque sea imaginario.

Los que escribimos regularmente siempre llevamos nuestro mayor temor en el bolso / mochila / lo que sea que llevamos colgado al hombro, por si las musas nos visitan sin avisar, que suele ser casi siempre.

No es que sea de las mejores en esto, claro que no. Y no es falsa modestia, es la puñetera verdad. Y no lo soy porque no me da la gana, porque no hay tiempo material para pasarse el día en la inopia imaginando historias.

Ya desde pequeñita me decían que yo servía con un papel y un boli, que tal vez sólo sirviese para eso…

Entonces no me daba miedo no tener nada que decir, ya se sabe, los jóvenes creen que lo saben todo, tienen opinión sobre todo, son capaces de volar incluso…

Ahora, a mis treinta años, hay veces que me paso mil años sin escribir una sola línea.

Y eso me deprime, entonces, escribo.

No es lógico, ¿verdad?.

mujer_escribiendo[1]

 

Bueno, es una forma de vida tan válida como otra cualquiera.

Necesito seguir temiéndole a la hoja en blanco, es el único modo de seguir escribiendo, aunque no haga grandes cosas.

Necesito seguir intentándolo, aunque sea deprimiéndome, aunque nadie se pase a leer lo que en un momento dado escribí en un arrebato.