Hoy no hay final

Y bien… ¿En serio vamos a hablar del final? Mira… no. El sol brilla, el aire es fresco y la gente sonríe. No todos, nunca son todos, pero eso da igual.

¿Cómo lo hago como para que me enseñes los dientes? El mundo no se va acabar hoy, no para ti.  Aún no has cumplido todas las promesas que me hiciste, ni todas las intenciones que tenías conmigo.

Aún no hemos bailado esa canción, ni hemos tomado la segunda ronda. Aún no has conseguido volver a besarme, y eso que decías que querías hacerlo con toda la pasión de la que eres capaz.

Ey, chico… no, esto no funciona así. El mundo no va a dejar de girar sólo para cumplir tus deseos puntuales. El universo no va a explotar porque tú estés triste.

Confía en mí y da el siguiente paso. El suelo es firme. Mañana volverás a empezar y será mejor, o peor, no importa.

Será, quieras o no. Acéptalo.

No te irás, porque necesitas mi olor, el calor de mi piel, o la promesa de ambos. No te irás porque deseas escuchar mi voz todos los días, esas cosas que tengo que decirte, que siempre te digo y que te encantan,  que te alegran el dia.

No me dejarás porque de un modo u otro, me quieres. A veces para unas cosas, a veces para otras, pero me quieres.

Asúmelo de una maldita vez.

No, no vamos a hablar del final de nada. Mañana volverás a venir a verme, y volveré a pasar mi brazo por tus hombros, como siempre, y te daré mil razones para seguir, y una sola para no hacerlo. Y te dejaré decidir, porque sé que sólo hay una cosa que te de más miedo que quedarte solo… Quedarte sin mi.

 

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