Hacerse mayor

Mirada de 180º alrededor, el último vistazo a la habitación que la vió crecer, que la acogió en la cuna de pequeña, que se llenó de peluches suaves, que recibió a su primer novio, del que aún guardaba alguna foto, en algún lugar…

La maleta cerrada sobre la colcha que tanto se había empeñado en comprar, azul, porque rosa es de niñas, y ella ya no era una niña, claro. Es lo que siempre se dice para justificar que no podemos seguir teniendo pataletas y que llega una edad en que comer un chupa-chup es  provocativo.

 Qué cosas.

 El billete de tren en su bolso, su figura larga en el espejo parece decirle adiós. Ya no volverá, ya nunca más será la chica que sale hoy por la puerta, por muchas veces que vuelva a casa, ya nunca más será SU casa.

Fuera, un mundo enorme y cruel a veces, y ella se siente como una hormiga sobre unos tacones que aún le vienen grandes. Con un poco de suerte, siempre será así. Con un poco de suerte, nunca dejarán de gustarle los peluches.

Ya hizo todo lo que tenía que hacer allí. Estudió, rió, lloró y perdió la virginidad y la vergüenza, aunque eso de “la primera vez” siempre se repita, por mas que la gente diga que no.

Siempre reclamando la libertad, y ahora la libertad la asusta, pero la sigue deseando, así que respira hondo y sale arrastrando la maleta.Sus padres no están, como siempre, tienen cosas que hacer. Les llamará en cuanto llegue. No importa, es mayor.

 (Os echo de menos, como siempre…)

Temblando, llega hasta el taxi, que la espera en la puerta. Respira hondo, mira una vez más hacia el portal que tantas veces la vió jugar a la cuerda con sus amigas, que la acogió alguna que otra noche con algún que otro chico, que la abrazó cuando llegó hasta él llorando porque ese chico se fue.

Se despide en silencio, con una sonrisa triste. Se aleja en el taxi, camino a su temida libertad, ahora que los vestidos de mamá le vienen cortos y tiene maquillaje propio. Ahora que ya no necesita a papá para montar en bici.

 Se aleja para ser mayor, porque es lo que tiene que ser, y aunque ahora duela un poco, intentará que valga la pena.

IN MEMORIAM

bella-durmiente-dore

 

Hoy se ha ido alguien para siempre. Sí, ya sé que mucha gente se va todos los días, pero esta persona era alguien especial.

En realidad no la conocía mucho, sólo lo que ella me dejó que la conociera. Pertenecía a una comunidad de Internet, y puede parecer una bobería, puede parecer que allí solo somos letras parpadeantes en una pantalla con más o menos colores, pero ella…

Era una de las personas más sinceras que he podido encontrar por estos mundos. No era perfecta, claro que no. Era humana, con sus virtudes, con sus defectos. Consiguió ganarse a mucha gente en aquella comunidad, y por lo tanto, mucha gente la echa de menos.

Es terrible pensar que el post que más comentarios ha tenido ha sido el que ha puesto su hija (Apenas 17 años, me resulta chocante la entereza y la madurez con la que lo ha anunciado, y sobre todo, que se acordara de nosotros en un día tan triste. Espero que siga así, y no sea producto del shock. Espero de veras que no se venga abajo) anunciando su muerte.

Ayer, en la mesa de operaciones. Como tantos otros, pero era ella…

Sólo quiero mandarle desde aqui, si es que puede leerlo o saberlo de algún modo, si es que realmente hay algo después de esta  vida, el saludo al que de vez en cuando la tenia acostumbrada, y que ya no podré volverle  a escribir. El guiño que de vez en cuando le mandaba, el “Todo saldrá bien”…

Sus letras y pensamientos quedarán para siempre en un blog, si la familia no prefiere borrarlos. Su recuerdo, en la cabeza, en el alma de mucha gente, en todos aquellos a los que llegó traspasando la fría pantalla de un ordenador.

Esté donde esté, que descanse en paz.

 

Merine, nos vemos en el otro lado.